El Cuerpo del Maestro, Discursos, Usos e Idealidades.

La Dimensión Sexual Como Parte Fundamental de La Pedagogía Corporal

Por:
Mg. Benjamín Díaz Leal*
Grupo de Investigación “Cultura Somática”


Asesoría Temática:

Mg. Angela Patricia Restrepo

PONENCIA

Abordar la pedagogía corporal desde la perspectiva del maestr@, implica un reflexión profunda en aspectos que han sido objetivo de estudio en anteriores investigaciones con adolescentes, cuyos problemas pertenecen a categorías similares pero con componentes y ópticas distintas, teniendo en cuenta que al estudiar a l@s jóvenes generalmente el problema se focaliza desde la mirada adulta, mientras que al estudiar a los maestr@s se hace desde las actitudes y experiencias de l@s mism@s adult@s. Pero conservando los elementos sustanciales, comunes a los dos tipos de población, es así que para abordar el problema de estudio es necesario considerar alguno aspectos sustanciales.

La aparición de nuevos paradigmas, para los principios orientadores sociales y culturales contemporáneo, ha generado modificaciones en el estilo de vida y en las prácticas propias de cada grupo generacional, especialmente en l@s maestr@s, como agentes educadores directos, quienes de su percepción del entorno, su formación profesional y su reflexión sobre la vocación misma, asumen responsabilidades, por medio de los cuales expresan tanto su interpretación como sus propuestas pedagógicas frente al mundo.

Los mencionados cambios en los principios orientados del comportamiento individual y social repercuten en la manera como el maestr@ se ha instalado en el mundo e interactúa con él, desde su naturaleza pedagógica. La religión ha dejado de ser el centro regulador de las conductas y es entonces cuando otros discursos y prácticas le suceden en su misión. Al avanzar los procesos de desacralización del cuerpo, necesariamente el maestr@ debe elaborar un discurso con otros argumentos diferentes a los “actos de fe” en torno a lo corporal. Por ejemplo, ha tenido que significar, él mismo, una cuasi - confesión, que suple las carencias generadas por el declive de la religión. Asistimos a una desacralización del mundo, a una suerte de desencantamiento de la sociedad y ello conduce a los maestr@s, padres y adolescentes a seguir con mayor rigor las reglas impuestas por el mercado, que a atender los preceptos de la iglesia, con el riesgo que presenta dicho discurso alejado de las prácticas.

En general en el país, la moralidad se ha escindido de la legalidad. Es decir, la asociación moral – justicia, no es funcional, los principios éticos se han desdibujado y no es clara la separación entre el bien y el mal. El discurso pedagógico de l@s maestr@s oscila en esta dualidad y se convierten en una suerte de “regulador social” en tanto debe administrar la normatividad institucional y social en concordancia con las modificaciones que de la regla hace el entorno.

En el proceso de deconstrucción de los pilares tradicionales rectores de la vida, la ruptura del paradigma convencional de familia aparece como un factor de primer orden. La sociedad y la cultura contemporáneas no ofrecen a las generaciones jóvenes, una propuesta clara frente a la estructura familiar, está es el resultado de las propuestas particulares de cada pareja, la cual plantea sus propios pacto. Esta condición ubica al adolescente en estado de vulnerabilidad social dado que las pautas de proyección hacia un futuro posible no se perfilan en el ambiente familiar. La experimentación de la pareja frente a su manera de abordar el hacho familiar se traduce, en el enajenamiento de l@s padres frente al adolescente, y se evidencia en la pérdida de autoridad de los padres, y de hecho su papel como referentes morales y afectivos. Es así como el maestr@ se ha convertido en sustituto de la familia en la educación afectiva y moral, conjuntamente con el grupo de pares.

La globalización hace parte del abanico de asuntos que conforman el contexto en el cual se configura la Cultura Somática de l@s maestr@s y la percepción de que ella tienen l@s adolescentes. La escuela, en esta tendencia, y en alianza con los medios de comunicación, difunde modelos de cultura y estandariza ideales y expectativas de vida, algunas veces desfasados de los procesos actuales. En este sentido, es posible discutir la efectividad de la acción educativa y formativa de la escuela, teniendo en cuenta que el maestro instruye con lo que sabe, pero forma con lo que es. En consecuencia, se presenta una dificultad relacionada con la congruencia entre lo que es, piensa y saben l@s maestr@s de hoy, esto permite pensar al maestr@ - individuo y como maestr@ - docente.

Las actividades corporales provenientes de otras regiones se difunden como propias y se imitan, sin considerar el riesgo que ello conlleva. Es aquí donde el maestr@ obligatoriamente, debe cambiar el discurso pedagógico y adaptarlo a las condiciones reales de vida que le ofrece el mundo de hoy a l@s alumn@s; de no ser así, se convierte en un discurso vacío y desprovisto de toda motivación.

Un asunto determinante en el desempeño de los maestr@s como personas y como docentes, es el crecimiento de la denominada brecha o distanciamiento generacional, que hace que entre las categorías etáreas medie una incomunicación conducente a la incomprensión de los problemas, enigmas, preguntas y deseos de cada grupo. El distanciamiento entre generaciones, en el cual se involucra el maestr@, también es favorecido por la composición de la población, así el encuentro campo – ciudad hace que los patrones culturales raigambre rural, de los cuales son portadores los viejos, choquen con los de simiente urbana, más comúnmente defendidos por los jóvenes.

Para l@s maestr@s, producto de distanciamiento generacional aparecen elementos que se interpretan como una lucha por “acabar con la cultura del otro” , en donde se puede leer desde otra óptica, una especie de “envidia de la vida adolescente aspecto relevante en la construcción del discurso pedagógico y su efectividad en el acto educativo.

El cambio tecnológico significa un cambio en la relación con el entorno y deja a su vejez sus improntas en el cuerpo, las cuales denotan el tipo de herramienta con la cual sé interactúa. La cultura corporal encarna la brecha generacional, y se materializa en atuendos, cortes de cabello, simbologías compartidas, preferencias motrices, tratamiento de la sexualidad, paradigmas estéticos y juicios de valor frente a los episodios del cuerpo, asuntos para los cuales l@s educadores y padres deben estar lo suficientemente preparad@s para asumirlos y realizar propuestas educativas verdaderamente democráticas.

En el sistema educativo,, en nuestro medio, lejos está de representar el puente que permita un acercamiento, por el contrario, las dificultades para entender los momentos generacionales hace que el abismo se amplíe y se refuercen la medida de control. El ejercicio de la autoridad, derivada de la norma, está en manos de los “superiores”, l@s profesores/as, por ejemplo, y su mejor discurso es el coercitivo y punitivo, ante la impotencia generada por una situación, que muchas veces desborda su capacidad de comprensión y que contrasta con su sistema de valores. Sin embargo en esta situación el maestr@ se convierte en un mediador entre la rigidez institucional y el relajamiento de la alumn@, teniendo que, muchas veces, conciliar las posiciones extremas que de ello se derivan y sacrificando en ello su propia convicción.

La educación debe tener presente el cuerpo, teniendo en cuenta que desde sus diferentes ámbitos no ha correspondido a las expectativas y uso corporales de los adolescentes: La razón de esto puede encontrase en que tal vez sus agentes directivos, los maestr@s, en sus procesos de formación no han realizado la reflexión desde su disciplina, dejando la responsabilidad de ello únicamente a la Educación Física que, entre otras cosas, ha centrado su interés mas el movimiento, que en el propio cuerpo del alumn@.

Otra faceta del problema es la escisión de género que marca la relación con la cultura y que margina a hombres y a mujeres, alumn@s y docentes, de algunos ejercicios sociales asignados a unos u otras. El dualismo masculino - femenino encierra elementos de reconocimiento, identificación, valoración, correlación de fuerzas y jerarquías que afectan la interacción humana en diferentes campos y, específicamente, en la Cultura Somática. Aún en la actualidad, cuando se habla de igualdad y equidad de géneros, siguen existiendo barreras que dificultan diálogo al mismo nivel y afectan a unos y a otras. Aun, en el ejercicio de la docencia se crean condiciones de desventaja frente a las oportunidades, tanto para unos y otras.

En el campo familiar, en el campo laboral, en el campo académico y en el campo de la corporeidad, puede observarse una estructura masculina que excluye y limita la participación femenina, más en otros campos que en la docencia. Paradójicamente la androginización de la sociedad, que puede representar una opción de acercamiento de género, resulta un elemento disociador viejo – joven.

Igualmente en otros aspectos de las actitudes y prácticas sexuales se presentan interrogantes cuya respuesta determina la posición de los maestr@s en la educación de l@s adolescentes, es decir, la actitud de vida frente a la gestación, la misoginia, la homofobia, la erotofília, y la erotofobia, influyen de una manera importante en los procesos de educativos. Parece ser que el/la maestr@, diferente a la asumida como docente. Siendo más rígida la segunda que la primera. Esta ambivalencia del docente lo lleva a veces a construir patrones éticos no muy claros en torno a su función, presentándose muchas veces situaciones de “chantaje académico y afectivo” en relación con los y las alumnas, mas de los docentes hombres hacia las alumnas, que de las docentes hacia los alumn@s.

Otra circunstancia relevante, que incide en la práctica pedagógica de los maestr@s en la vía de una pedagogía corporal, es el resurgimiento del cuerpo como objeto de reflexión y de atención en las prácticas cotidianas. Los atributos corporales son exaltados como nuevos valores para la participación en la vida social. La salud, la belleza, una mejor condición física y una dieta adecuada son propósitos que posibilitan llegar a ser un ciudadano digno, con garantía de éxito. Se despliegan a acciones que marcan una tendencia de la Cultura Somática , de la cual los adolescentes y jóvenes son exponentes y en la que los maestr@s deberían incidir. El cuerpo es centro de confluencia de las directrices, conflictos y nodos socio – culturales. El nuevo concepto corporal obliga al maestr@ a construir un nuevo discurso que involucra su propias actitudes y prácticas y que generalmente las confronta, teniendo en cuenta que en el recorrido de la pedagogía, el cuerpo ha estado ausente de su reflexión.

La población de adolescentes tiene su propia Cultura Somática, en la mayoría de los casos muy distante de la Cultura Somática de los adultos y en especial de los maestr@s. Esta consideración han sido construidas en el contexto descrito: Como cambio en los principios orientadores del comportamiento, desacralización del mundo, ruptura del paradigma tradicional de familia, globalización, brecha generacional, encuentro campo ciudad, sometimiento en el sistema educativo, escisión de género, problemas de identidad, retorno de la mirada al cuerpo.

Rastrear las dimensiones: Sexual, idea estético corporal, motricidad y salud en los maestr@s, en el contexto socio cultural determinado, conducirá a una comprensión de la naturaleza de la Cultura Somática de esta población. Interesa a este estudio encontrar la relación que existe entre el discurso pedagógico de los maestr@s y sus prácticas de vida, así cómo el distanciamiento entre ellos y los adolescentes y generar condiciones para que las distintas instancias reguladoras de la vida pública admitan, atiendan, orienten y comprendan la particularidad de la población maestr@ - escolar, frente a los usos del cuerpo.

Se debe destacar el papel que cumple la Educación Física en la Educación Corporal , esta área en el currículo debe convertirse en un espacio para la transformación de estructuras: cognitivas, psíquicas, valóricas y afectivas; pero además debe ser el espacio ideal para exigir al cuerpo más allá de las posibilidades cotidianas.

LA DIMENSIÓN SEXUAL COMO PARTE FUNDAMENTAL DE LA PEDAGOGÍA CORPORAL

La sexualidad es una dimensión humana que da significado al discurso del cuerpo, a los estudios biosicoafectivos de los sujetos, a las reflexiones que hoy se plantean sobre la cultura somática pero sobre todo permite develar las funciones erótica y comunicativa que orientan la compleja comprensión de la singularidad de los individuos y la construcción de su mundo social. Esta dimensión rastrea las actitudes, prácticas, percepciones y valores erótico-sexuales de l@s maestr@s como un factor determinante que da identidad a la condición de lo privado y lo público de éstos sujetos y que incide en la acción del Rol de Maestr@, en sus prácticas cotidianas y pedagógicas, en sus principios orientadores del comportamiento y en sus usos del cuerpo.

La sexualidad del maestro aparentemente es similar a la de cualquier adulto, desde el proceso de desarrollo psicosexual, no obstante, el encargo social asignado a los educadores los convierte en referentes públicos que los obliga a sufrir una especie de “metamorfosis” que transforma sus actitudes, percepciones, prácticas y valores sexuales proyectadas al acto pedagógico en la relación Maestro-Alumno. Se entiende esta metamorfosis como los cambios que afectan la personalidad del maestro al incorporar como propios en su proyecto de vida asuntos como la Formación práctica científica y epistemológica que acompaña permanentemente su acción pedagógica que aunque esta mediatizada por sus vivencias cotidianas en su esfera de lo privado emerge su condición de SER público al servicio de una de las instancias reguladoras de la vida como lo es la Escuela para la formación ciudadana.

El maestro como ser público se enfrenta con todo su ser a la experiencia de ser mirado y juzgado construyendo desde allí una semiótica natural de su cuerpo concebido como sistema de signos naturales. Es en ese cuerpo mirado, escuchado, expresado y significado donde se enriquece y estructura el cuerpo sexuado y sexuante del maestro con el que podrá evocar afectos y deseos que lo empujan a buscarse y encontrarse.

Sin embargo, la posibilidad de conciliar la vida pública y privada del maestro en una estructura coherente referida a su cultura somática media en favor de procesos educativos en el entorno escolar atenuando la tensión escuela-adolescente-maestro que se ve afectada por la brecha generacional, procesos de globalización, debilitamiento de patrones de autoridad, flexibilidad de rol de género, la desacralización del cuerpo entre otros. Así mismo se brindan aportes para la construcción y ejecución de los proyectos de Educación Sexual integrado a todas las áreas del saber como una construcción colectiva.

La sexualidad humana es un saber que acompaña los procesos de educabilidad y enseñabilidad en la formación de formadores, dando cuenta de contenidos, vivencias, sentires y procesos de corporeidad que influyen y enriquecen el desarrollo humano. Indagar sobre la dimensión sexual de los maestros permite construir currículos donde la pedagogía del cuerpo sea un asunto de permanente estudio y experienciación esperando que no solo se vea beneficiado él como un humano sino que pueda servir una educación sexual científica, humanista, pedagógica y contextualizada desde su área del saber.

La Sexualidad como componente esencial de la vida psíquica y cimientos biológicos de la personalidad responde a determinantes de orden sexual, sensorial y emocional con las que se atribuyen significados e interpretaciones a nuestras realidades corporales.

Para hablar de una sexualidad adulta de l@s maestr@s será necesario integrar variables en una constante de autoerotismo y psicosexualidad considerando que el comportamiento sexual adulto es un compuesto de dimensiones yóicas y dimensiones Interpersonales. Las primeras como percepciones internas con las que se siente, se capta de modo óptimo en relación con el YO interior. Las segundas denominados por Kinsey como socio-sexuales en tanto supone interacción humana y dependen de la confluencia de capacidades, intereses y deseo de los individuos y de la disposición de uno de ajustarse al otro.

Comprender la sexualidad adulta como experiencia compleja obliga a mirarla desde tres dimensiones:

LA COMUNICATIVA : que trasciende los niveles del lenguaje verbal, gestual hasta las más extensas fronteras que hacen posible el dialogo desde los corporal y lo genital. La ERÓTICA o función primaria, consolida la experiencia del placer en respuesta a las sensaciones capaces de ser experimentadas como reacción a determinados estímulos y que configuran un complejo anatomofisiológico y psicológico bien definido en nuestros días: el de la respuesta sexual humana (Masters y Johnson, 1967). Y La función REPRODUCTIVA o secundaria en consonancia con la realidad de que es el sexo lo que divide a la humanidad en dos: hombres y mujeres. Ninguna otra particularidad de la especie marca una división tan neta y clara en el comportamiento de cada individuo. Pero es precisamente lo que es consustancial a la complementariedad biológica de los dos sexos lo que constituye la finalidad última de la sexualidad: la reproducción". (Texto: Programa integrado de pedagogía sexual en la escuela)

Con los aspectos reflexionados anteriormente, se puede plantear una discusión en torno a una propuesta integral para La Formación de docentes, en el sentido de que ella no debe estar dirigida preferencialmente al desarrollo disciplinar, sino que debe abarcar aspectos integrales del desarrollo, en donde lo corporal será un elemento de primer orden.

* BENJAMÍN DÍAZ LEAL
Magíster en Psicopedagogía de la Educación
Licenciado en Educación Física
Docente Investigador del Instituto Universitario de Educación Física de la Universidad de Antioquia
Director del Grupo de Investigación de Cultura Somática de la Universidad de Antioquia, reconocido por COLCIENCIAS.